jueves, 25 de enero de 2018

1 SAMUEL. CAPÍTULO 24.

Saúl y David, en la cueva


241David subió allí y se instaló en los riscos de Engadí*. 2Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron:

-David está en el páramo de Engadí.
3Entonces Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente, hacia las Surê Hayelim*; 4llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades.
David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva*, 5ªy le dijeron a David sus hombres:
-Este es el día del que te dijo el Señor: <<Yo te entrego tu enemigo. Haz con él lo que quieras>>.
7Pero él les respondió:
-¡Dios me libre de hacer eso a mi señor, el ungido del Señor, extender la mano contraél! ¡Es el ungido del Señor!
8ªY les prohibió enérgicamente echarse contra Saúl; 5b pero él se levantó sin meter ruido y le cortó a Saúl el borde del manto; 6aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto.
8b Cuando Saúl se levantó salió de la cueva y siguió su camino, 9David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó:
-¡Majestad!
Saúl se volvió a ver, y David se postró en tierra, rindiéndole vasallaje. 10Le dijo:
-¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu rina? 11Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté, y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor. 12Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto; si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. 13Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti. 14Como dice el viejo refrán: <<La maldad sale de los malos...>>, mi mano no se alzará contra ti. 15¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! 16El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano.
17Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó:
-Pero ¿es ésta tu voz, David, hijo mío?
18Luego levantó la voz llorando, mientras decía a David:
-¡Tú eres inocente y no yo! Porque tú me has pagado con bienes y yo te he pagado con males, 19y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y tú no me mataste. 20Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! 21Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano. 22Pues bien, júrame por el Señor que no aniquilarás mi descendencia, que no borrarás mi apellido.
23David se lo juró. Saúl volivó a casa y David y su gente subieron a los riscos.


Explicación.



24,1 Siguiendo hacia levante se llega al oasis de Engadi (Fuentelchivo), cerca del Mar Muerto. El autor supone que Saúl ha terminado su campaña contra los filisteos y puede continuar la persecución de su rival interno. Pero el episodio es autónomo y contiene algunos rasgos inverosímiles, de sabor legendario.


* = Fuentelchivo.

24,3 Es una leva de todo Israel, porque el asunto concierne a todo el pueblo, no sólo a las tribus de Benjamín (Saúl) y Judá (David).

24,3 * = Peña de los Rebecos.

24,4 Seguimos en paisaje animal: chivo, rebecos, ovejas; sitio ventajoso para el pastor David. Nos parece escuchar una risa contenida del autor al presentar a Saúl inerme, agachado en una cueva.

* Del v. 5 al v. 9 el orden está alterado.

24,5-8 Los compañeros parecen citar un oráculo en favor de David, aplicándolo al momento presente; él corrige el sentido, porque en la lista de los enemigos no puede entrar el rey, que por la unción es sagrado e intocable. La mirada prospectiva al futuro remordimiento da a la narración un carácter de recuerdo personal, con un esbozo de análisis psicológico.

24,7 1 Sm 9,16.

24,10-16 El discurso de David tiene carácter judicial de rib o pleito bilateral, con apelación última a Dios juez. David y Saúl están en relación mutua de vasallo y soberano y también de parientes: el título "padre mío" cubre ambos aspectos.

En esa relación, que ha de ser de justicia y lealtad, David ha demostrado que él cumple su deber; el borde del manto es una prueba judicial. Por tanto, la persecución de Saúl no tiene justificación, es una ruptura arbitraria e injusta de los compromisos. David ha ganado el pleito obrando con generosidad (San Pablo aconsejará: "Vence el mal a fuerza de bien" Rom 12-21). Esta evidencia basta para rebatir el falso testimonio de otros. Mientras "maldad" es genérico, "traición y ofensa" son delitos específicos. La venganza que invoca David es un acto de la justicia vindicativa: él puede acusar a Saúl y probar la acusación, no tiene derecho a condenar ni a ejecutar la sentencia.

El texto de la parte final es muy rítmico. El contraste "rey de Israel", "perro muerto, pulga" quiere mostrar lo absurdo de la situación; pero no va de acuerdo con el canto de las mozas: "Saúl a mil, David a diez mil". La invocación final completa el proceso: en principio Saúl tendría autoridad para juzgar, sentenciar y ejecutar a un súbdito; apelando al Señor, David sustrae su causa a la competencia del rey, queda exento de una posible causa criminal. Y como el Señor defiende la causa del perseguido, Saúl entra en pleito perdido con el Señor.

24,13 Jr 20,12.

24,17-22 Dice el proverbio: "Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber; así le sacarás los colores" (Prov 25,21-22) Saúl reconoce lo justo del planteamiento y las razones del adversario. Saúl comienza a hablar bajo el choque de sentir que ha estado a un paso de la muerte; su llanto es mezcla de terror y arrepentimiento. Al reconocerse culpable, la causa está terminada, y no hace falta apelar al Señor juez; mejor invocar al Señor benefactor, que igualará con sus beneficios el desequilibrio de mal y bien causado por el rey. Saúl, que se ha librado de la venganza de David, quiere librarse también de la temible venganza de Dios; para ello invoca al Señor a favor de su rival y pide a éste un juramento que contrarreste la apelación del v. 14.

El autor va más lejos y aprovecha el momento para poner en boca de Saúl un acto de homenaje anticipado al futuro rey de Israel; lo decía Jonatán en 22,17. El juramento de David incluye mentalmente a su amigo Jonatán.

24,18 Gn 38,26; Prov 25,22.

24,23 Los dos se separan. David no es invitado ni vuelve a la corte. Para el autor es sólo una tregua, que va a llenar con un episodio menos dramático.

1 SAMUEL. CAPÍTULO 23.

David, en Queilá

231A David le llegó este aviso: 
-Los filisteos están atacando Queilá y andan saqueando las eras.
2David consultó al Señor:
-¿Puedo ir a matar a los filisteos?
El Señor le respondió:
-Vete, porque los derrotarás y liberarás Queilá.
3La gente de David le dijo:
-Aquí, en Judá, estamos con miedo; cuánto más si vamos a Queilá a atacar a los escuadrones filisteos.
4David volvió a consultar al Señor. Y el Señor le respondió:
-Emprende la marcha hacia Queilá, que yo te entrego a los filisteos.
5David fue a Queilá con su gente, luchó contra los filisteos, les infligió una gran derrota y se llevó sus rebaños. Así salvó a los vecinos de Queilá. 6(Cuando Abiatar, hijo de Ajimélec, huyó adonde David, a Queilá, llevó consigo un efod).
7A Saúl le informaron de que David había ido a Queilá, y comentó:
-Dios me lo pone en la mano; se ha cortado la retirada, metiéndose en una ciudad con puertas y cerrojos.
8Luego convocó a todo su ejército a la guerra, para bajar a Queilá a cercar a David y su gente. 9David supo que Saúl tramaba su ruina y dijo al sacerdote Abiatar:
-Trae el efod.
10Y oró:
-Señor, Dios de Israel, he oído que Saúl intenta venir a Queilá a arrasar la ciudad por causa mía. 11¿Bajará Saúl como he oído? ¡Señor, Dios de Israel, respóndeme!
El Señor respondió:
-Bajará.
12David preguntó:
-Y los notables de la ciudad, ¿nos entregarán a mí y a mi gente en poder de Saúl?
El Señor respondió:
-Os entregarán.
13Entonces David y su gente, unos seiscientos, salieron de Quielá y vagaron a la ventura.
Avisaron a Saúl que David había escapado de Queilá y desistió de la campaña.

David y Jonatán

14David se instaló en el páramo, en los picachos, en la montaña del desierto de Zif. Saúl andaba siempre buscándolo, pero Dios no se lo entregaba. 15Cuando Saúl salió en su busca para matarlo, David estaba en el desierto de Zif, en Jores, y tuvo miedo. 16Pero Jonatán, hijo de Saúl, se puso en camino hacia Jores para ver a David; le estrechó la mano, invocando a Dios, 17y le dijo:
-No temas, no te alcanzará la mano de mi padre, Saúl. Tú serás rey de Israel y yo seré el segundo. Hasta mi padre, Saúl, lo sabe.
18Los dos hicieron un pacto ante el Señor, y David se quedó en Jores mientras Jonatán volvía a su casa.

David perseguido

19Algunos de Zif fueron a Guibeá a decir a Saúl:
-David está escondido entre nosotros, en los picachos, en Jores, en el cerro de Jaquilá, en la vertiente que da a la estepa. 20Majestad, si tienes tantas ganas de bajar, baja, que a nosotros nos toca entregárselo al rey.
21Saúl dijo:
-Dios os lo pague; ya que os habéis compadecido de mí. 22Andad, preparaos bien, aseguraos bien del sitio por donde anda, porque me han dicho que es muy astuto. 23Informaos a ver en qué escondrijos se esconde, y volved trayéndome los datos exactos. Yo marcharé con vosotros, y si el está en esa zona, daré una batida por todas las aldeas de Judá.
24Se pusieron en camino en dirección a Zif, delante de Saúl. David y su gente estaban en el páramo, hacia el sur de la estepa. 25Saúl y los suyos fueron en su busca, pero le llegó el soplo a David, y bajó al roquedal de la estepa de Maón se enteró Saúl y salió en persecución de David por la estepa de Maón se enteró Saúl y salió en persecución de David por un lado del monte y David con los suyos, por el otro, y cuando David se alejaba precipitadamente de Daúl, y éste con los suyos, y éste con los suyos estaba ya rodeándolo para atraparlo, 27se le presentó a Saúl un mensajero:
-Ven aprisa, que los filisteos están saqueando el país.
28Entonces Saúl dejó de perseguir a David, y se volvió para hacer frente a los filisteos. Por eso aquel sitio se llama Selá Hammahlacot*.

Explicación.

23,1 Queilá se encuentra unos kilómetros al sureste de la espesura de Járet; los filisteos hacen incursiones repentinas, adentrándose por valles y desfiladeros hasta los poblados israelitas desprevenidos.

23,2-4 Como indica el v.6, el sumo sacerdote se encarga de hacer la consulta; el segundo oráculo pronuncia la fórmula clásica de la guerra santa.

23,5 Con su rápida reacción David ocupa a sus hombres, los entrena, prueba su fidelidad a la causa israelita, se gana el agradecimiento de algunas poblaciones y la confianza de otras.

23,7 Comienza un esquema semejante al del v. 1: el anuncio, el enemigo. Saúl cuenta con la victoria: "Dios me lo pone en la mano"; fórmula parecida a la anterior. Pero con una diferencia decisiva: lo que arriba era oráculo del Señor, aquí es cálculo de Saúl, que no cuenta ya con el profeta o el sacerdote.

Queilá es ciudad cerrada: la muralla o las casas no dejan más que una entrada, es fácil de cercar y asaltar. Saúl comprende que David se ha metido en una trampa.

23,9 El verso parece indicar que David disponía de enlaces y espías en la corte.

23,10-11 Los notables de la ciudad sienten más miedo a Saúl que agradecimiento a David; por un fugitivo, aunque benefactor, no están dispuestos a sacrificar la entera población.

Esta tuvo que ser la actitud de muchos durante esta etapa de la vida de David.

23,13 David comprende que lo mismo le puede suceder en cualquier poblado, y en adelante tiene que vivir en los montes.

23,14-18 Los montes de Zif se encuentran en la región de Hebrón; hasta la coronación. La visita de Jonatán hace eco a la despedida del capítulo 20, con el mismo tema de la alianza y del reinado futuro de David. Ningún presentimiento de muerte suena en estas palabras. El narrador coloca aquí la noticia para mostrar la lealtad de Jonatán incluso en la desgracia y el peligro.

23,19-28 El episodio cuenta muy bien el rápido acercarse de los dos grupos, en una serie de movimientos alternos, ligados por verbos de informar. Al final Saúl se muestra fiel a su misión real, que es luchar contra los filisteos. ¿No deberían andar los dos de acuerdo contra el enemigo común?

23,28 * = Peña de las Despedidas.

1 SAMUEL. CAPÍTULO 22.

David, huido

221David marchó de allí a esconderse en el refugio de Adulán. Cuando se enteraron sus parientes y toda su familia, fueron allá. 2Se le juntaron unos cuatrocientos hombres, gente en apuros o llena de deudas o desesperados de la vida. 3David fue su jefe. De allí marchó a Mispá, de Moab, y dijo al rey de Moab:
-Permite a mis padres vivir entre vosotros, hasta que ve qué quiere Dios de mí.
4Se los presentó al rey de Moab, y se quedaron allí todo el tiempo que David estuvo en el refugio.
5El profeta Gad dijo a David:
-No sigas en el refugio, métete en tierra de Judá.
Entonces David marchó y se metió en la espesura de Járet.

Matanza de los sacerdotes

6Saúl estaba en Guibeá, sentado bajo el tamarindo, en lo alto, con la lanza en la mano, rodeado de toda su corte, cuando llegó la noticia de que habían sido vistos David y su gente. 7Entonces habló Saúl a sus ministros que estaban en pie junto a él:
-Oíd, benjaminitas: Por lo visto también a vosotros el hijo de Jesé os va a repartir campos y viñas y os va a nombrar jefes y oficiales de su ejército, 8porque todos estáis conspirando contra mí, nadie me informa del pacto de mi hijo con el hijo de Jesé, nadie siente pena por mí ni me descubre que mi hijo ha instigado a un vasallo mío para que me aceche, como está pasando ahora.
9Doeg, el edomita, mayoral de los pastores de Saúl, respondió:
-Yo vi al hijo de Jesé llegar a Nob, donde Ajimélec, hijo de Ajitob. 10Le pidió por amor de Dios, y Ajimélec le dio provisiones, y además la espada de Goliat, el filisteo.
11El rey mandó llamar al sacerdote Ajimelec, hijo de Ajitob, a toda su familia, sacerdotes de Nob. Se presentaron todos ante el rey, 12y éste les dijo:
-Escucha, hijo de Ajitob.
Respondió:
-Aquí me tienes, señor.
13Saúl preguntó:
-¿Por qué habéis conspirado contra mí tú y el hijo de Jesé? Le has dado comida y una espada, y has consultado a Dios por él para que me aceche, como está pasando ahora.
14Ajimelec respondió:
-¿Y qué siervo tenías tan de confianza como David, yerno del rey, jefe de tu guardia y tratado con honor en tu palacio? 15¡Ni que fuera hoy la primera vez que consulto a Dios por él! ¡Líbreme Dios! No mezcle el rey en este asunto a este servidor y a su familia, que tu servidor no sabía ni poco ni mucho de ese asunto.
16Pero el rey replicó:
-Morirás sin remedio, Ajimélec, tú y toda tu familia.
17Y luego dijo a los de su escolta:
-Acercaos y matad a los sacerdotes del Señor, porque se han puesto de parte de David, y sabiendo que huía no lo denunciaron.
Pero los guardias no quisieron mover la mano para herir a los 18sacerdotes del Señor. Entonces Saúl ordenó a Doeg:
-Acércate tú y mátalos.
Doeg, el edomita, se acercó y los mató. Aquel día murieron ochenta y cinco hombres de los que llevan el efod de lino. 19En Nob, el pueblo de los sacerdotes, pasó a cuchillo a hombres y mujeres, chiquillos y niños de pecho, bueyes, asnos y ovejas. 20Un hijo de Ajimélec, hijo de Ajitob, llamado Abiatar, se escapó. Llegó huyendo detrás de David y 21le contó que Saúl había asesinado a los sacerdotes del Señor. 22David le dijo:
-Ya me di cuenta yo aquel día de que estaba allí Doeg, el edomita, y que avisaría a Saúl. ¡Me siento culpable de la muerte de tus familiares! 23Quédate conmigo, no temas; que el que intente matarte a ti intenta matarme a mí; conmigo estarás bien defendido.

Explicación.

22,1-5 Este episodio con el anterior sirven para retrasar el desenlace del episodio de Nob, por lo cual es difícil determinar su posición cronológica correcta. Además, la gente que se agregó a David debió de ir creciendo paulatinamente; el autor resume en una noticia muchos casos diversos. La familia se le junta porque teme las represalias del rey, los demás son gente que rompe con la sociedad y el estado.

Adulán es una minúscula población en terreno montañoso rico en cavernas, situada a media distancia entre Belén y Gat; sitio bueno para el refugio, el escondrijo y la retirada.

22,2 Jue 9,4.

22,3 Según la tradición que recoge al final el libro de Rut, David tenía ascendencia moabita, lo cual podría justificar su petición de asilo para sus padres. Moab, al otro lado del Jordán, queda al margen de las luchas israelitas con los filisteos. Lo que Dios quiere de David se le irá manifestando por oráculos proféticos, consultas sacerdotales, y por el desenvolverse de los sucesos.

22,5 El profeta Gad reaparece en 2 Sm 24; según 1 Cr 29,29, escribió una historia del reino de David. Járet queda entre Adulán y Hebrón.

22,6-23 La narración empalma con los sucesos de Nob. Está construida linealmente, como un proceso ante el tribunal regio: denuncia, interrogatorio, sentencia, ejecución. Se acumulan los detalles para mostrar lo odioso del hecho: denuncia de un extranjero, no se admite la respuesta justa del reo, por la supuesta culpa de uno paga toda la población, hay una matanza de sacerdotes, la ejecuta el mismo extranjero, porque los demás se niegan a herir a personas consagradas.

Saúl intentó cortar, con un castigo ejemplar, posibles adhesiones a su rival; pero quebranto la justicia, ofendió a sus militares, mató sacrílegamente. Saúl queda totalmente condenado al actuar como juez inicuo, él, que debía ser defensor de la justicia. El epílogo nos muestra, frente al Saúl temible, al David protector.

22,6 Muchas poblaciones israelitas se llaman Loma en aquella región montañosa. Saúl ha establecido su corte en una de ellas y le ha dado su nombre. Loma de Saúl; está situada a unos 4 kilómetros al norte de Jerusalén. En algunas épocas del año la corte se reúne al aire libre, bajo un tamarindo o una encina, a tratar cuestiones de gobierno, administrar justicia, etc. A falta de cetro, la lanza parece ser el distintivo real de Saúl: 18,10; 20,24; 26,7; 2 Sm 1,6. Casi un leitmotiv.

22,7-8 Saúl apela al principio "quien no está conmigo, está contra mí", suponiendo que sus ministros están informados y que su silencio es culpable. Con tono irónico y patético, que incluye una grave acusación, intenta vencer su silencio. Un acumularse de posesivos de primera persona modela con su rima llamativa el discurso. También importan los contrastes: Saúl ha escogido de su tribu, de Benjamín, a sus ministros, mientras que Doeg, es un edomita: Jonatán es hijo de un rey, mientras que David es hijo de Jesé, es un esclavo del rey.

22,13 Saúl da por descontado que David está conspirando contra él; por eso, todo acto de colaboración con David es delito de lesa majestad. Y mezclar a Dios en la conspiración, pidiendo un oráculo, es un agravante imperdonable. (Saúl no dispone ya de oráculo profético, una vez que ha roto con Samuel, y no leemos que siga consultando el oráculo sacerdotal).

22,14-15 Ajimélec retuerce la acusación: David es hijo de Jesé, pero además yerno del rey; él ha dado una espada, pero David es jefe de la guardia real; ha dado comida al que come honoríficamente en palacio. En cuanto a la conspiración, no sabía nada.

22,19 Como en una guerra santa: Dt 20.

22,20-23 Es conocido el motivo narrativo del hijo que se salva de la matanza: Yotán hijo de Gedeón, Joás rey de Judá. De este modo continúa la casa sacerdotal de Elí, según lo anunciado en 2,33, y David tiene de su parte al que será sumo sacerdote. Como la ruptura de Saúl con Samuel hizo que Gad se pasase a David. Saúl sigue construyendo su propia ruina y el ascenso de su rival: es la ironía trágica.

1 SAMUEL. CAPÍTULO 21.

David, en Nob


211David emprendió la marcha, y Jonatán volvió a la ciudad. 2David llegó a Nob, donde el sacerdote Ajimélec. Este salió ansioso a su encuentro y le preguntó:

-¿Por qué vienes solo, sin nadie contigo?
3David le respondió:
-El rey me ha encargado un asunto y me ha dicho que nadie sepa una palabra de sus órdenes y del asunto que me encargaba. A los muchachos los he citado en tal sitio. 4Ahora dame cinco panes, si los tienes a mano, o lo que tengas.
5El sacerdote le respondió:
-No tengo a mano pan ordinario. Sólo tengo pan consagrado; si es que los muchachos se han guardado, al menos, del trato con mujeres.
6David le respondió:
-Seguro. Siempre que salimos a una campaña, aunque sea de carácter profano, nos abstenemos de mujeres. ¡Cuánto más hoy los muchachos se conservan limpios!
7Entonces el sacerdote le dio pan consagrado, porque no había allí más pan que el presentado al Señor, retirado de la presencia del Señor, para poner el pan reciente del día. 8(Estaba allí aquel día uno de los empleados de Saúl, detenido en el templo; se llamaba Doeg, edomita, mayoral de los pastores de Saúl). 9David preguntó a Ajimélec:
-¿No tienes a mano una lanza o una espada? Ni siquiera traje la espada ni las armas, porque el encargo del rey era urgente.
10El sacerdote respondió:
-La espada de Goliat, el filisteo, al que mataste en el Valle de Ela. Ahí la tienes, envuelta en un paño, detrás de efod. Si la quieres, llévatela; aquí no hay otra.
David dijo:
-¡No la hay mejor! Dámela.

David, en Gat

11Huyendo David aquel día lejos de Saúl, llegó a donde Aquís, rey de Gat. 12Pero los cortesanos de Aquís comentaron con el rey:
-Ese es David, rey del país. ¿No le cantaban a este danzando: <<Saúl mató a mil, David a diez mil?>>
13No se le escapó a David aquel comentario, y tuvo miedo de Aquís, rey de Gat. 14Entonces se puso a hacer el bobo ante ellos; fingiéndose loco cuando iban a apresarlo, se puso a arañar las puertas, dejándose caer la baba por la barba. 15Entonces Aquís dijo a sus cortesanos:
16-¡Si ese hombre está loco! ¿A qué me lo habéis traído? ¿Ando escaso de tontos para que me traigáis éste a hacer tonterías? ¿A qué viene éste a mi palacio?


Explicación.



DAVID Y SAÚL


Cuando David se despide de Jonatán y abandona definitivamente la corte, inicia una vida errante, de proscrito. Primero en territorio israelítico poblado, después por las montañas y en descampado, con un intermedio en Moab, y finalmente en territorio filisteo (la perícopa 21,11-16 adelante el capítulo 27; la visita a Moab, 22,1-5, también parece estar adelantada. La noticia de la muerte de Samuel 25,1, y la visita del rey a la bruja, capítulo 28, adelantan y preparan la muerte de Saúl).


Aparte el consejo del profeta (22,5) y las repetidas consultas a Dios en los capítulos 23 y 30, la narración discurre en un plano simplemente humano. La hostilidad de Saúl no se dice provocada por un espíritu maligno, sino que se explica por el temor a perder el trono para sí y su hijo; temor exacerbado morbosamente, aunque no injustificado. Las sucesivas liberaciones de David son fruto de su astucia, presencia de ánimo, decisión rápida, de un acontecimiento inesperado; a través de esos factores humanos, el Señor va dirigiendo la carrera de David, sin intervenciones milagrosas o espectaculares.



Aunque el estilo de las narraciones no sea puramente histórico, y aunque algunos episodios tomen colores legendarios, gran parte de lo narrado corresponde a hechos históricos. Un David valiente, agitado, sin demasiados escrúpulos, va subiendo hacia el trono; mientras que un Saúl también valiente, pero colérico e inestable, camina hacia su ruina. El autor ha visto en ese doble curso la mano de Dios guiando la historia de su pueblo.



21,1-10 Nob parece ser una localidad próxima a Jerusalén (según Is 10,32). Quizá después de la caída de Siló se ha convertido en un centro importante del reino, por la presencia del sumo sacerdote y de un grupo de 85 sacerdotes. Este número, si no es la correspondencia numérica de kohane = sacerdotes, parece bastante exagerado. En Nob se consulta el oráculo, se despachan procesos, se conservan exvotos, y el v.7 supone que ya entonces se presentaban panes al Señor como ofrenda permanente (véase Lv 24).


Ajimélec (=mi hermano es rey) debe ser el mismo Ajías, que ha aparecido en 14,3, ya que "melek" es un título de Yhwh, de donde la variante del nombre. El sacerdote conocía a David y su alto cargo en la corte, pero no sabe nada de la nueva situación. No parece tener relaciones con Samuel, el juez-profeta.

David busca dos cosas elementales: pan para mantener la vida y una espada para defenderla. Lo que encuentra es de buen augurio: pues, ¿qué mejor pan que el consagrado al Señor? , ¿y qué mejor espada que la del filisteo?

21,5 Mateo 12,1-4 aduce este uso profano del pan consagrado, en caso de necesidad, para defender a los discípulos hambrientos que arrancan espigas en sábado.

21,6 La continencia es uno de los elementos de pureza ritual (Ex 19,15) y también se practica en la guerra santa. David extiende la costumbre a todas sus salidas militares.

21,7 Quizá para prestar algún servicio en el templo, quizá por algún proceso. Es un extranjero al servicio de Saúl.

21,10 El efod se usaba sobre todo para obtener el oráculo. Algunos piensan que era como un manto cónico sin estatua, que de algún modo indicaba la presencia de la divinidad. 1 Sm 17,34.

21,11-15 Este episodio parece adelantar hechos del capítulo 27, pues presenta a David en territorio filisteo. El loco, tocado por la divinidad, tenía algo de sagrado e intocable. Si melek no es un error gráfico, resulta extraño oír llamar a David "rey del país". Supremo talento de David: hacer el tonto de modo convincente. Al mismo tiempo, una burla maligna de los filisteos, que "no andan escasos de tontos".

1 SAMUEL. CAPÍTULO 20.

David y Jonatán

201David huyó del convento de Ramá y fue a decirle a Jonatán:
-¿Qué he hecho, cuál es mi delito y mi pecado contra tu padre para que intente matarme?
2Jonatán le dijo:
-¡Nada de eso! ¡No morirás! No hace mi padre cosa grande ni chica que no me la diga antes. ¿Por qué va a ocultarme esto mi padre? ¡Es imposible!
3Pero David insistió:
-Tu padre sabe perfectamente que te he caído en gracia, y dirá: <<Que no se entere Jonatán, no se vaya a llevar un disgusto>>. Pero, vive Dios, por tu vida, estoy a un paso de la muerte.
4Jonatán le respondió:
-Lo que tu digas lo haré.
5Entonces David le dijo:
-Mañana precisamente es luna nueva, y me toca comer con el rey. Déjame marchar y me ocultaré en descampado hasta pasado mañana por la tarde. 6Si tu padre me echa de menos, le dices que David te pidió permiso para hacer una escapada a su pueblo, Belén, porque su familia celebra allí el sacrificio anual. 7Si él dice que bueno, estoy salvado; pero si se pone furioso, quiere decir que tiene decidida mi muerte. 8Sé leal con este servidor, porque nos une un pacto sagrado. Si he faltado, mátame tú mismo, no hace falta que me entregues a tu padre.
9Jonatán respondió:
-¡Dios me libre! Si me entero de que mi padre ha decidido que mueras, cierto que te aviso.
10David preguntó:
-¿Quién me lo avisará, si tu padre te responde con malos modos?
11Jonatán contestó:
-¡Vamos al campo!
12Salieron los dos al campo, y Jonatán le dijo:
-Te lo prometo por el Dios de Israel; mañana a esta hora sondearé a mipadre, a ver si está a buenas o malas contigo, y te enviaré un recado. 13Si trama algún mal contra ti, que el Señor me castigue si no te aviso para que te pongas a salvo. ¡El Señor esté contigo como estuvo con mi padre! 14Si entonces yo vivo todavía, cumple conmigo el pacto sagrado, y si muero, 15no me dejes nunca de favorecer a mi familia. Y cuando el Señor aniquile a los enemigos de David de la faz de la tierra, 16no se borre el nombre de Jonatán en la casa de David. ¡Que el Señor tome en cuentas a los enemigos de David!
17Jonatán hizo jurar también a David por la amistad que le tenía, porque lo quería con toda el alma, 18y le dijo:
-Mañana es luna nueva. Te echarán de menos, porque verán tu asiento vacío. 19Pasado mañana tu ausencia llamará mucho la atención. Tú te vas a donde te escondiste aquella vez, y te quedas junto a las piedras; 20yo dispararé tres flechas en esa dirección, como tirando al blanco, 21y mandaré un criado que vaya a por las flechas. Si le digo: <<Las tienes más acá, recógelas>>, puedes venir, es que todo va bien, no hay problema, vive Dios. 22Pero si le digo al chico: >>Las tienes más allá>>, vete, el Señor quiere que te marches. 23Y en cuanto a la promesa que nos hemos hecho tú y yo, el Señor estará siempre entre los dos. 
24Así, pues, David se escondió en el campo.
25Llegó la luna nueva y el rey se sentó a la mesa para comer; ocupó su puesto de siempre, junto a la pared; Jonatán se sentó enfrente, y Abner a un lado, y se notó que el puesto de David quedaba vacío. 26Pero aquel día Saúl no dijo nada, porque pensó: <<A lo mejor es que no está limpio, no se habrá purificado>>. 27Pero al día siguiente, el segundo del mes, el sitio de David seguía vacío, y Saúl preguntó a Jonatán:
-¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Jesé ni ayer ni hoy?
28Jonatán le respondió:
29-Me pidió permiso para ir a Belén. Me dijo que lo dejase marchar, porque su familia celebraba en el pueblo el sacrificio anual y sus hermanos le habían mandado ir; que si no me parecía mal, él se iría a ver a sus hermanos. Por eso no ha venido a la mesa del rey.
30Entonces Saúl se encolerizó contra Jonatán, y le dijo:
-¡Hijo de mala madre! ¡Ya sabía yo que estabas conchabado con el hijo de Jesé, para vergüenza tuya y de tu madre! 31Mientras el hijo de Jesé esté vivo sobre la tierra, ni tú ni tu reino estaréis seguros. Así que manda a buscármelo, porque merece la muerte.
32Jonatán le replicó:
-Y ¿por qué va a morir? ¿Qué ha hecho?
33Entonces Saúl le arrojó la lanza para matarlo. Jonatán se convenció de que su padre había decidido matar a David. 34Se levantó enfurecido y no comió aquel día (el segundo del mes), afligido porque su padre había deshonrado a David.
35Por la mañana Jonatán salió al campo con un chiquillo para la cita que tenía con David. 36Dijo al muchacho:
-Corre a buscar las flechas que yo tire.
El muchacho echó a correr, y Jonatán disparó una flecha, que lo pasó. 37El muchacho llegó a donde había caído la flecha de Jonatán, 38y éste le gritó:
-¡La tienes más allá! ¡Corre aprisa, no te quedes parado!
39El muchacho recogió la flecha y se la llevó a su amo, sin sospechar nada; sólo Jonatán y David lo entendieron. 40Jonatán dio sus armas al criado y le dijo:
-Anda, llévalas a casa.
41Mientras el muchacho se marchaba, David salió de su escondite; cayó ante él a tierra, postrándose tres veces; luego se abrazaron llorando los dos copiosamente. 42Jonatán le dijo:
-Vete en paz. Como nos lo juramos en el nombre del Señor: que el Señor sea siempre juez de nosotros y de nuestros hijos.

Explicación.

Este capítulo contiene una narración lineal y dramática. Por el desdoblamiento del primer diálogo en dos escenas resultan cuatro breves escenas, que se equilibran y avanzan hasta un momento decisivo:

a) Jonatán y David en la corte; b) Los dos en el campo. c) Jonatán y Saúl en palacio. d) Jonatán y David en el campo.

Gran parte de la acción es diálogo, el tono dramático procede de la situación y de las palabras.

Jonatán y David renuevan su pacto de amistad, que los une fuertemente en el momento en que han de separarse. David apela al pacto, oprimido por el peligro de muerte que aprecia con claridad; Jonatán, lleno de presentimientos sombríos, quiere alargar el pacto más allá de la muerte. Saúl los separa: intenta quebrar la lealtad de Jonatán apelando al deber filial y a la esperanza de sucederle en el trono; no lo consigue, pero los separa de por vida.

20,1-11 Jonatán confía en el éxito de su primera intercesión: la primera escena del capítulo precedente resuena aquí, y obliga al lector a tender un puente de continuidad narrativa. David tiene que desengañarlo de tal confianza en la bondad última de Saúl. El diálogo de cuatro dobles intervenciones es largo para el estilo bíblico.

20,1-2 El comienzo es apasionado: David pronuncia una sola pregunta urgente, marcada por la aliteración inicial; Jonatán responde agitadamente con una imprecación, una negación categórica, un enunciado, una pregunta, una negación categórica, en ritmo irregular y expresivo.

20,3 David continúa en estilo enfático; su doble imprecación por la vida del Señor y por la del amigo, ensombrece el recuerdo de la muerte amenazadora.

20,5-7 El plan de David aclarará la situación a la vez que le permitirá escapar. La luna nueva o comienzo de mes es día festivo.

20,8 La alianza sellada ante el Señor vincula a los dos soldados: si uno quebranta gravemente la lealtad, el otro podrá matarlo sin recurrir a una instancia superior. Eclo 14,16.

20,12-23 Esta salida al campo de los dos amigos nos recuerda sin querer aquella otra de dos hermanos llamados Caín y Abel. Jonatán comienza respondiendo a la petición de David, pero muy pronto se remonta mirando al futuro: en sus palabras está renunciando prácticamente a sus derechos de sucesión, está viendo a David como sucesor de Saúl, invoca el favor de Dios para el nuevo rey y el favor del nuevo rey para sí y su familia. Lealtad más allá de la muerte. Es como si Jonatán rindiese el homenaje que no podrá rendir en vida; como anticipando su muerte, pone a sus descendientes bajo la protección de David. Esta es la fuerza de la amistad y de la alianza.

Se habla del nombre de Jonatán, no de Saúl. En estas dos escenas el narrador ha evitado nombrar a Saúl; es "tu padre", "mi padre", según quien hable; una vez es "el rey"; cuando el narrador tome la palabra, en la tercera escena, entonces lo nombrará.

20,13 1 Sm 10,7.

20,17 Eclo 25,9.

20,23 El Señor sanciona el pacto sagrado, (sanctus = sancionado): sanciona la mutua aceptación, el mantenimiento, y sancionará las transgresiones de cualquiera de las parte. Gn 31,50.

20,25-34 El esquema clásico de los tres tiempos o días se cumple aquí con gran densidad abarcando esta escena y la siguiente: el primer día reina un silencio ominoso, el segundo día estalla la cólera, el tercer día se consuma la fuga.

20,26 No sólo el banquete sagrado, sino cualquier banquete exigía estado de pureza, para no contaminar a los demás; era muy fácil adquirir una contaminación, y complicado purificarse de ella.

20.27 En boca de Saúl (v. 27.30.31), David es "el hijo de Jesé"; evita el nombre personal.

20,30-33 Saúl reacciona con violencia inusitada: se trata de la traición del heredero. La orden obliga a Jonatán a tomar partido contra David, por su padre (que será tomar partido por sus propios derechos): haciendo de esbirro y trayendo a David para que sea ejecutado, traicionará a su amigo, será fiel a su padre, se asegurará el trono. Al negarse Jonatán, Saúl ve consumada la traición, no puede contar con su heredero; en un nuevo arrebato o ataque intenta matarlo allí mismo.

Jonatán en su intento pacificador ha precipitado la ruptura, el odio final de Saúl. Es una figura trágica.

20,30 Prov 15,20.

20,35-42 David habló en la primera escena con pasión, después ha callado escuchando, después se esconde, finalmente desaparece. En casi toda esta escena a David le toca escuchar escondido; y al final no dice nada.

En esas flechas disparadas se nos antoja ver una cifra de la situación. Flechas, juego de guerreros, Jonatán no ha dado en el blanco; van más allá del criado con su mensaje cifrado; y están disparando a David hacia lo desconocido. David arrojado: ¿dará en el blanco? Pero, aunque los hebreos amaban el lenguaje de las acciones simbólicas, no podemos afirmar que dieran tal alcance a estas flechas. Con todo, debemos escuchar con David escondido esas palabras de Jonatán "corre, aprisa, no te quedes parado". El criado no lo entiende, David y Jonatán tienen ahora un secreto.

20,41 Se postra en señal de respeto al amigo: véanse, por ejemplo, Gen 42,6 (los hermanos ante José=; Gn 33,3 (Jacob ante Esaú).

1 SAMUEL. CAPÍTULO 19.

Saúl y Jonatán (Eclo 6,14-17)


191Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David. Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David, 2y le avisó:

-Mi padre Saúl, te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; 3yo saldré e iré al lado de mi padre al campo donde tú estés; le hablaré de ti, y si saco algo limpio, te lo comunicaré.
4Así, pues, Jonatán habló a su padre, Saúl, en favor de David:
-¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido, y lo que él hace es en tu provecho; 5se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!
6Saúl hizo caso a Jonatán, y juró:
-¡Vive Dios, no morirá!
7Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego le llevó a donde Saúl, y David siguió en palacio como antes.
8Se reanudó la guerra y David salió a luchar contra los filisteos; les infligió tal derrota, que huyeron ante él.
9Saúl estaba sentado en su palacio con la lanza en la mano, mientras David tocaba el arpa. Un mal espíritu enviado por el Señor se apoderó de Saúl, 10el cual intentó clavar a David en la pared con la lanza, pero David la esquivó. Saúl clavó la lanza en la pared y David se salvó huyendo.


Mical salva a David



11Saúl mandó emisarios aquella noche a casa de David para vigilarlo y matarlo a la mañana. Pero su mujer, Mical, le avisó:

-Si no te pones a salvo esta misma noche, mañana eres cadáver.
12Ella lo descolgó por la ventana y David se salvó huyendo. 13Mical agarró luego el ídolo, lo echó en la cama, puso en la cabecera un cojín de pelo de cabra y lo tapó con una colcha. 14Cuando Saúl mandó los emisarios a David, Mical les dijo:
-Está malo.
15Pero Saúl despachó de nuevo los emisarios para que buscaran a David:
-Traédmelo en la cama, que lo quiero matar.
16Llegaron los emisarios y se encontraron con un ídolo en la cama y un cojín de pelo de cabra en la cabecera.
17Entonces Saúl dijo a Mical:
-¿Qué modo es éste de engañarme? ¡Has dejado escapar a mi enemigo!
Mical le respondió:
-Él me amenazó: <<Si no me dejar marchar, te mato>>.


Saúl en trance



18Mientras tanto, David se salvó huyendo y llegó a Ramá, el pueblo de Samuel, y le contó todo lo que había hecho Saúl. Entonces fueron los dos a alojarse al convento. 19Cuando avisaron a Saúl que David estaba en el convento de Ramá, 20despachó emisarios para apresarlo. Encontraron a la comunidad de profetas en trance, presididos por Samuel; el espíritu de Dios se apoderó de los emisarios de Saúl, y también ellos entraron en trance. 21Se lo avisaron a Saúl, y mandó otros emisarios, que también entraron en trance. Por tercera vez despachó unos emisarios, y también éstos entraron en trance.

22Entonces fue él en persona a Ramá, y al llegar al pozo de la era junto al cabezo, preguntó:
-¿Dónde están Samuel y David?
Le respondieron:
-En el convento de Ramá.
23Siguió hasta el convento de Ramá, y también de él se apoderó el espíritu de Dios, entró en trance y caminó así hasta el convento de Ramá. 24Se quitó la ropa y estuvo en trance delante de Samuel, tirado por tierra, desnudo, todo aquel día y toda la noche. (Por eso dicen: <<¡Hasta Saúl está con los profetas!>>).


Explicación.



19 El autor sigue enhebrando episodios diversos, o repetidos, en el hilo de su narración. El hilo conductor de la hostilidad de Saúl y la repetida liberación de David por intercesión de Jonatán, por habilidad del mismo David, por el ingenio de Mical, por el espíritu de Dios. El verbo mlt = salvarse, escapar con vida, liga varios episodios. En cuanto a la disposición, se repite parcialmente y se prolonga el capítulo 18: Saúl-Jonatán-David; episodio de la lanza: Saúl-David-Mical.


El motivo dominante en segundo plano (los filisteos) prolonga su presencia en un inciso, v. 8, con el que el autor nos quiere recordar la situación; como diciendo que, en tiempo de guerra, Saúl intenta eliminar a su mejor capitán. Falta el tema del ascenso de David. Esta disposición no puede considerase como puramente cronológica; obedece más bien a intenciones temáticas. En los dos últimos episodios se escucha un tono irónico, casi burlesco: Saúl se vuelve figura tragicómica: la piedad y el respeto por el rey se la cede el narrador al mismo David, y sólo se contagiará de ellas al final. Los episodios son minúsculos, no permiten un desarrollo narrativo rico; su mérito está en la invención del tema (o selección, en términos de historia), y en la agudeza del desenlace.

19,1-7 Primer episodio. Intercesión de Jonatán. Su recurso es la palabra, naturalmente apoyada en su doble amor por Saúl y David: tiene que librar a David de la muerte, a su padre del crimen. Su brevísimo discurso es una maciza apología: David es inocente, sería injusto hacerle mal; David es es un benefactor, sería injusto no pagárselo; David ha sido instrumento del Señor, sería peligroso atentar contra él. Jonatán enuncia aquí el gran tema de los capítulos que siguen: el duelo entre David y Saúl acerca de la inocencia y la culpabilidad de ambos. Son términos correlativos.

19,4 Eclo 37,5.

19,5 Dt 19,10-13.

19,9-10 Casi repetición de 18,10-11, con el detalle añadido de la lanza que se clava en la pared. Aunque la sucesión no sea cronológica, el autor da la impresión de los cambios violentos en la conducta de Saúl.

19,11-17 El episodio está articulado en tres envíos (según fórmula conocida). El engaño preparado por Mical tiene un par de elementos dudosos: el "ídolo" (terafim) solía tener figura humana y proporciones pequeñas, por eso difícilmente llenaría la cama; también es conjetura el cojin de pelo de cabra. De aquí procede la variedad de traducciones y explicaciones. Con todo, el sentido de la burla parece bastante claro.

19,18-24 Este episodio añade el interés de introducir al viejo profeta, Samuel. Vive en su pueblo y visita un "convento", o lugar donde habita un grupo de profetas. No sabemos si el lugar tenía derecho de asilo. El esquema narrativo de tres más uno da relieve a Saúl. Es irónico presentar al rey desnudo, por tierra, ante el profeta; y aumenta la ironía el recuerdo del primer trance profético de Saúl, que comprobaba su elección (capítulo 10).

19,19 2 Re 1,9-12.

1 SAMUEL. CAPÍTULO 18.

Envidia de Saúl

181Cuando David acabó de hablar con Saúl, Jonatán se encariñó con David; lo quiso como a sí mismo. 2Saúl retuvo entonces a David y no lo dejó volver a casa de su padre. 3Jonatán y David hicieron un pacto, porque Jonatán lo quería como a sí mismo; 4se quitó el manto que llevaba y se lo dio a David, y también su ropa, la espada, el arco y el cinto. 5David tenía tal éxito en todas las incursiones que le encargaba Saúl, que el rey lo puso al frente de los soldados, y cayó bien entre la tropa, e incluso entre los ministros de Saúl.
6Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas. 7Y cantaban a coro esta copla:
<<Saúl mató a mil,
David a diez mil>>
8A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido:
-¡Diez mil a David y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey!
9Y a partir de aquel día Saúl le tomó ojeriza a David.
10Al día siguiente le vino a Saúl el ataque de mal espíritu, y andaba frenético por palacio, mientras David tocaba el arpa como de costumbre. 11Saúl llevaba la lanza en el manto y la arrojó, intentando clavar a David en la pared, pero David la esquivó dos veces.
12A Saúl le entró miedo de David, porque el Señor estaba con él y se había apartado de Saúl. 13Entonces alejó a David nombrándolo comandante, y hacía expediciones al frente de las tropas. 14Y todas sus campañas le salían bien, porque el Señor estaba con él.
15Saúl vio que a David le salían las cosas muy bien, y le entró pánico. 16Todo Israel y Judá querían a David, porque los guiaba en sus expediciones.

David, yerno de Saúl

17Una vez dijo Saúl a David:
-Mira, te doy por esposa a mi hija mayor, Merab, a condición de que te portes como un valiente y pelees las batallas del Señor.
Porque pensó:
<<Es mejor que lo maten los filisteos y no yo>>.
18David respondió:
-¿Quién soy yo y quiénes mis hermanos -la familia de mi padre- en Israel para llegar a yerno del rey?
19Pero cuando llegó el momento de entregarle a David por esposa a Merab, hija de Saúl, se la dieron a Adriel, el de Mejolá*. 20Mical, hija de Saúl, estaba enamorada de David. Se lo comunicaron a Saúl y le pareció bien, 21porque calculó:
-Se la daré como cebo, para que caiga en poder de los filisteos.
Y renovó su propuesta a David:
-Hoy puedes ser mi yerno.
22Luego dijo a sus ministros:
-Hablad a David confidencialmente: <<Mira, el rey te aprecia y todos sus  ministros te quieren; acepta ser yerno suyo>>. 23Los ministros de Saúl insinuaron esto a David, y él respondió:
-¡Pues no es nada ser yerno del rey! Yo soy un plebeyo sin medios.
24Los ministros comunicaron a Saúl lo que había respondido David, 25y Saúl les dijo:
-Habladle así: <<Al rey no le interesa el dinero; se contenta con cien prepucios de filisteos, como venganza contra sus enemigos>>. (Pensando que haría caer a David en poder de los filisteos).
26Entonces los ministros de Saúl comunicaron a David esta propuesta, y le pareció una condición justa para ser yerno del rey.
27Y no había expirado el plazo, cuando David emprendió la marcha con su gente, mató a doscientos filisteos y llevó al rey el número completo de prepucios, para que lo aceptara como yerno. Entonces Saúl le dio a su hija Mical por esposa.
28Saúl cayó en la cuenta de que el Señor estaba con David y de que su hija Mical estaba enamorada de él. 29Así creció el miedo que tenía a David, y fue su enemigo de por vida. 30Los generales filisteos salían a hacer incursiones, y siempre que salían, David tenía más éxito que los oficiales de Saúl. Su nombre se hizo muy famoso.

Explicación.

18 Este capítulo reúne noticias y episodios diversos ligados por dos temas contrapuestos: el éxito creciente de David y el temor creciente de Saúl. La oposición produce un movimiento dialéctico, porque precisamente el temor de Saúl provoca el éxito de David y viceversa. Unidad artística y simplificada de un proceso.

El éxito de David es general y rápido: el hijo del rey se encariña con él, la hija del rey se enamora de él, cae bien en la tropa, lo estiman los ministros, lo quieren Judá e Israel; triunfa en la guerra, escapa de un atentado; finalmente, el Señor está con él. Por su parte Saúl, a raíz del triunfo sobre Goliat, se irrita, después teme, siente pánico, atenta contra su vida, se vuelve enemigo permanente suyo. Así es muy pronto David amado de todos y odiado del rey (´oheb ´oyeb). Y en la actitud frente a él deciden los otros su suerte.

No es este capítulo modelo de imparcialidad. Por algo temía Saúl: el principio monárquico era reciente en Israel y el principio dinástico aún no había cuajado; si Saúl había sido aceptado por sus victorias militares, ahora había otro que lo ganaba en ese terreno; el pueblo podía muy bien elegirse otro monarca. Además Saúl ya había tomado posición contra él. A estas razones objetivas se unió el proceso patológico que sufrió el rey.

18,1-3 Jonatán se siente atraído por David y se liga con el vínculo de la "camaredería" en sentido antiguo: unión con compromisos mutuos que sella el cambio ritual de traje y armas (de la que hay ejemplos en la literatura clásica). Amistad reglamentada de compañeros de armas: ha quedado atrás el David pastor.

18,3 Prov 17,17.

18,5 El verso resume un proceso de ascenso militar que pudo ser rápido. En el verso siguiente remontamos a hechos anteriores.

18,6 Sobre esa costumbre véanse Ex 15 (María), Jue 11,34 (la hija de Jefté).

18,10 En hebreo está muy marcado el contraste: la cítara en mano de David, la lanza en mano de Saúl. Un episodio semejante en 19,9ss. Con frecuencia veremos a Saúl con su lanza: 20,24; 26,7; 2 Sm 1,6.

18,11 "Arrojó", o bien blandió en gesto amenazador, que David comprende. "El Señor se aparta de Saúl", Saúl "aparta de sí" a David: va agravando su soledad. 1 Sm 19,9s.

18,16 1 Sm 8,20.

18,17-27 El episodio del matrimonio con la hija del rey sigue el esquema de las doshermanas, la mayor y la menor (recuérdense Lía y Raquel, Sansón). En ambos casos, según el narrador, Saúl utiliza a su hija para deshacerse de David, con perversa crueldad para con ambos.

El rey había prometido "su hija" (17,25: suponemos que es la mayor), ahora se la debe por la victoria sobre el filisteo; la nueva exigencia es ya una primera negativa.

18,18 La respuesta de David, más que una excusa para no aceptar, es un modo cortés y modesto de aceptar, exaltando la calidad de la oferta. Así resulta de lo que sigue.

18,19 * = Bailén.

18,23 Eclo 13,2-7.

18,25 El precio significa la muerte atestiguada de cien filisteos. Tiene especial valor aplicado a los "incircuncisos" filisteos; otros pueblos cortaban a los caídos el miembro viril.

18,28 La asistencia del Señor a David provoca en Saúl un miedo sacro, que no logra racionalizar y desemboca en hostilidad. Entra el rey en una situación ambigua, entre los impulsos agresivos y el terror insuperable.